%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
Hoy han pedido disfraces. Ponerse una capa de superhéroe, un vestido de princesa o un gorro de espantapájaros permite a los niñ@s imaginar, explorar distintos roles y expresar emociones como la valentía o la creatividad de forma segura.
Descubren el mundo a través de los sentidos y disfrazarse les ayuda a experimentar con texturas, colores y formas, despertando su curiosidad e imaginación.
A través del juego simbólico, pueden explorar quiénes son, entender lo que sienten, desarrollar empatía y ganar autonomía, sintiéndose extraordinarios por un rato.
Eso sí, es importante recordar que nadie debe ser obligado a disfrazarse. En esta etapa están empezando a construir su identidad y a reconocer su propia imagen, por lo que verse “diferentes” puede resultarles confuso o incluso inquietante. Por eso, lo más respetuoso es dejar que elijan si quieren disfrazarse y cómo hacerlo, para que la experiencia sea agradable, segura y acorde a sus necesidades.
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)


%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)