%C3%B1.jpg)
.jpeg)
.jpeg)
%C3%B1.jpg)
Seguimos cuidando nuestras plantas, hoy las de interior. Llenar las jarras, llevarlas hasta las plantas y regarlas no es una tarea fácil cuando se trata de niñ@s tan pequeños, ya que pone a prueba su motricidad, coordinación y control del movimiento. Además, deben aprender a regular el impulso de echar el agua rápidamente, algo que al principio les resultaba complicado. Con el tiempo y la práctica, han ido adquiriendo mayor control y ahora riegan con mucho más cuidado y atención. Estas pequeñas experiencias compartidas, acompañadas y respetadas por las personas adultas de referencia, fortalecen el vínculo y favorecen un apego seguro desde el que explorar, aprender y cuidar de su entorno.
%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)
.jpg)
.jpg)
%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)

%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)
.jpg)


%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
.jpg)
%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)

%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)
%C3%B1.jpg)