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CASA DE NIÑOS Y NIÑAS "LA ENCINA".Olmeda de las Fuentes (Madrid)
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Hoy al preguntar “¿qué has desayunado?”, un niño respondió “¡caca!”. Aprovechamos la ocurrencia para seguir la broma con más preguntas divertidas y compartimos un buen rato de risas. Después, enlazamos el momento con el juego y utilizamos nuestro váter y la caca saltarina, integrando el humor de forma natural y acorde a la etapa evolutiva en la que se encuentran
La edad escatológica es una etapa del desarrollo infantil que suele comenzar hacia los 18-24 meses, coincidiendo con el inicio del control de esfínteres, y puede extenderse hasta los 4 o 5 años. En este período, el interés por el pis, la caca y todo lo relacionado con el baño es completamente natural. El niño@ descubre su cuerpo, aprende a reconocer sus sensaciones y experimenta que puede retener y soltar, es decir, que puede ejercer cierto control. Esto no es una obsesión ni una conducta inadecuada, sino una señal de maduración y de construcción de autonomía.
Como adultos, lo más importante es acompañar este proceso con calma y respeto. Conviene hablar del tema con naturalidad, sin transmitir asco, vergüenza o enfado, y evitar convertir el control de esfínteres en una lucha de poder. Cada niñ@ tiene su propio ritmo y forzarlo suele generar tensión o retrocesos. Introducir el humor de forma sana también ayuda a desdramatizar y a crear un clima de confianza. Cuando el adulto acompaña con paciencia, coherencia y tranquilidad, el niño puede vivir esta etapa como un logro personal y no como una fuente de presión.

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Los puzzles no son solo un juego: ayudan a trabajar la paciencia, la concentración y la capacidad de resolver problemas. También enseñan a tolerar la frustración y a pensar con calma.
Es importante dar tiempo y no adelantarnos a resolverlo por ell@s. En el ensayo y error está el aprendizaje. Y cuando acompañamos sin invadir, también fortalecemos el apego: estamos presentes y confiamos en que pueden hacerlo. De esta manera los niñ@s desplieguen su capacidad de resolver problemas, organizar y sostener la concentración sin depender de una intervención constante. Debemos confiar en que pueden ayudarse entre ellos y encontrar soluciones por sí mismos.

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Los cuentos son una herramienta que nos ayudan a entender lo que sentimos y lo que viven otras personas. A través de las historias trabajamos la imaginación, la atención, el lenguaje y también aprendemos a pensar y a expresar lo que nos pasa. Los cuentos nos enseñan valores, nos ayudan a hablar de emociones y nos permiten compartir momentos con otros.
El cuento “Cuando estés preocupado” nos recuerda que todos, en algún momento, nos sentimos preocupados. A través de una historia sencilla, muestra que tener amig@s es muy importante, porque ellos nos escuchan, nos acompañan y nos ayudan a sentirnos mejor. Nos enseña que no estamos solos y que pedir ayuda está bien.
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El Carnaval debe vivirse desde la mirada del niñ@, no desde las expectativas del adulto. Respetar la infancia implica escuchar lo que cada niñ@ siente y necesita: algunos querrán disfrazarse y participar activamente, otros preferirán observar o jugar de manera más tranquila. Todas las formas son válidas.
Desde la casa de niños ofrecemos disfraces y pinturas sin estereotipos, brindando libertad para mezclar, crear, pintarse y transformar los materiales según su imaginación. No imponemos personajes ni modelos; acompañamos el juego respetando sus decisiones.
Porque el verdadero sentido del Carnaval en la infancia no es cumplir con una idea adulta de celebración, sino garantizar un espacio donde cada niñ@ pueda expresarse, disfrutar y ser quien es.