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Abracadabra, pata de cabra,...
Hoy en el aula hemos hecho magia a través de una experiencia sensorial preciosa, crear nuestra propia plastilina. Con papel de colores, agua, sal y harina, los niñ@s han rasgado, mezclado y, sobre todo, amasado una y otra vez con sus manos. Este proceso es fundamental a nivel motor, ya que fortalece la musculatura de los dedos y las manos, favorece la coordinación y prepara para futuros aprendizajes como la escritura.
Mientras amasaban, surgieron conversaciones espontáneas, risas y miradas de asombro, creando un clima de juego compartido y comunicación muy especial. Porque en estas edades, el proceso, la exploración y el disfrute son siempre más importantes que el producto final.
Aún así, les quedó una plastilina
increíble.

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