Construir una carretera entre niñ@s, casi siempre implica conflicto: uno construye, otro derriba; uno la quiere recta y el otro con curvas. Y es normal. A estas edades están descubriendo su propia voluntad y aprendiendo a convivir.
Desde las teorías del apego, el adulto actúa como base segura: no impone ni se retira, sino que acompaña.Valida emociones, pone palabras a lo que ocurre y guía hacia pequeños acuerdos. Más importante que la carretera perfecta es el proceso: aprender que, con apoyo y seguridad, los desacuerdos pueden resolverse sin romper el vínculo.
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