%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
Como cierre de trimestre, ofrecemos a nuestras familias esta pequeña “píldora” sobre los pedales del apego, recordando lo esenciales que son para favorecer la creación/transformación hacia un apego seguro:
El apego puede entenderse como un sistema de equilibrio que se construye a través de tres elementos fundamentales: autonomía, protección y afecto.
Podemos imaginarlo como la conducción de un coche:
- La autonomía actúa como el acelerador: permite al niñ@ avanzar, explorar el mundo, desarrollar su independencia y confiar en sus propias capacidades.
- La protección funciona como el freno: ofrece seguridad, límites y contención cuando el niñ@ lo necesita, ayudándole a sentirse a salvo ante la incertidumbre o el miedo.
- El afecto sería el embrague: el elemento que conecta todo, facilitando transiciones suaves entre la exploración y la búsqueda de seguridad, y dando sentido emocional a ambas experiencias.
El desarrollo de un apego seguro depende de encontrar un equilibrio entre estos “pedales”. No se trata de dar total libertad ni de sobreproteger, sino de ajustar en cada momento lo que el niñ@ necesita: permitirle avanzar cuando está preparado, y sostenerle cuando requiere apoyo.
El niñ@ alterna de forma natural entre “acelerar” para descubrir el mundo y “frenar” para volver a una base segura. Cuando este proceso está acompañado de afecto constante, el niñ@ aprende que puede explorar con confianza porque sabe que siempre tendrá un lugar seguro al que regresar.
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)

No hay comentarios:
Publicar un comentario