Somos una casa de niños municipal laica del primer ciclo de infantil.
Tenemos un aula que acoge a niños y niñas desde bebes a 3 años.
Nuestro trabajo se basa en una metodología activa donde el niño/a es el protagonista de su propio aprendizaje.
Partimos siempre de sus intereses, respetando sus ritmos y necesidades. Las educadoras acompañamos al niño/a en su desarrollo, ofreciéndoles los recursos necesarios para que experimenten, investiguen, exploren,..
Nuestro objetivo fundamental es crear un ambiente cálido y de afecto donde se sientan queridos y respetados, por esto vemos de suma importancia que las familias formen parte de este proyecto y sean parte activa de la educación de sus hijos.
QUEREMOS UNA ESCUELA DONDE TOD@S NOS SINTAMOS VIST@S, SEGUR@S Y EMOCIONALMENTE FUERTES, UNA ESCUELA DONDE EL APEGO SEGURO SEA NUESTRA SEÑA DE IDENTIDAD.

jueves, 26 de marzo de 2026

CÍRCULO "BALANZA" : AUTONOMÍA, PROTECCIÓN Y AFECTO

                                                   


                       





Como cierre de trimestre, ofrecemos  a nuestras familias esta pequeña “píldora” sobre los pedales del apego, recordando lo esenciales que son para favorecer la creación/transformación hacia un apego seguro:

El apego puede entenderse como un sistema de equilibrio que se construye a través de tres elementos fundamentales: autonomía, protección y afecto.

Podemos imaginarlo como la conducción de un coche:

  • La autonomía actúa como el acelerador: permite al niñ@ avanzar, explorar el mundo, desarrollar su independencia y confiar en sus propias capacidades.
  • La protección funciona como el freno: ofrece seguridad, límites y contención cuando el niñ@ lo necesita, ayudándole a sentirse a salvo ante la incertidumbre o el miedo.
  • El afecto sería el embrague: el elemento que conecta todo, facilitando transiciones suaves entre la exploración y la búsqueda de seguridad, y dando sentido emocional a ambas experiencias.

El desarrollo de un apego seguro depende de encontrar un equilibrio entre estos “pedales”. No se trata de dar total libertad ni de sobreproteger, sino de ajustar en cada momento lo que el niñ@ necesita: permitirle avanzar cuando está preparado, y sostenerle cuando requiere apoyo.

El niñ@ alterna de forma natural entre “acelerar” para descubrir el mundo y “frenar” para volver a una base segura. Cuando este proceso está acompañado de afecto constante, el niñ@ aprende que puede explorar con confianza porque sabe que siempre tendrá un lugar seguro al que regresar.

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