


%C3%91.jpg)
El patio es mucho más que un lugar para “salir a jugar”. Es un espacio donde pasan cosas importantes. La tierra que se puede tocar,una fresa inesperada que comparto con mi amiga, una araña que aparece y despierta la curiosidad… todo eso forma parte de un entorno natural que invita a explorar, a observar y a hacerse preguntas.
Además, el patio ofrece retos que el aula no tiene: subir, bajar, correr, frenar, mantener el equilibrio. Los desniveles del terreno, los toboganes, las motos o los troncos ayudan a desarrollar la motricidad de forma natural, mientras juegan y se divierten.
Y todo esto cobra aún más sentido cuando saben que hay un adulto cerca que acompaña, mira, sostiene y anima. Desde ese apego seguro, los niños y niñas se atreven a explorar el mundo, a subir un poco más alto, a mancharse de tierra o a observar una araña con calma.
%C3%91.jpg)
%C3%91.jpg)

No hay comentarios:
Publicar un comentario