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El movimiento libre permite al bebé desarrollarse a su ritmo, impulsando su cuerpo y mente desde una postura clave: boca arriba en el suelo.
En esta posición, el cerebro recibe estímulos que crean el "mapa mental" de su cuerpo y activan la planificación motora.
Este respeto por las capacidades del niñ@ crea un marco de relación basado en el reconocimiento y el apego positivo.
Sobre la base de esa confianza, el bebé conquista su autonomía y evolución neuronal en estos pasos:
Boca arriba, de lado y volteo: El cerebro aprende a equilibrarse de forma segura y libre de estrés.
Pivoteo y rastreo: Estimula el sistema vestibular (equilibrio) y multiplica las conexiones neuronales al calcular distancias.
Gateo: El patrón cruzado conecta ambos hemisferios cerebrales, clave para la futura lectura y escritura.
Al permitir que complete este proceso natural por sí mismo, el bebé desarrollará un mejor conocimiento y autorregulación que contribuirán a una autoestima sólida.

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