Somos una casa de niños municipal laica del primer ciclo de infantil.
Tenemos un aula que acoge a niños y niñas desde bebes a 3 años.
Nuestro trabajo se basa en una metodología activa donde el niño/a es el protagonista de su propio aprendizaje.
Partimos siempre de sus intereses, respetando sus ritmos y necesidades. Las educadoras acompañamos al niño/a en su desarrollo, ofreciéndoles los recursos necesarios para que experimenten, investiguen, exploren,..
Nuestro objetivo fundamental es crear un ambiente cálido y de afecto donde se sientan queridos y respetados, por esto vemos de suma importancia que las familias formen parte de este proyecto y sean parte activa de la educación de sus hijos.
QUEREMOS UNA ESCUELA DONDE TOD@S NOS SINTAMOS VIST@S, SEGUR@S Y EMOCIONALMENTE FUERTES, UNA ESCUELA DONDE EL APEGO SEGURO SEA NUESTRA SEÑA DE IDENTIDAD.

jueves, 26 de febrero de 2026

CACA!!!



 Hoy al preguntar “¿qué has desayunado?”, un niño respondió “¡caca!”. Aprovechamos la ocurrencia para seguir la broma con más preguntas divertidas y compartimos un buen rato de risas. Después, enlazamos el momento con el juego y utilizamos nuestro váter y la caca saltarina, integrando el humor de forma natural y acorde a la etapa evolutiva en la que se encuentran

La edad escatológica es una etapa del desarrollo infantil que suele comenzar hacia los 18-24 meses, coincidiendo con el inicio del control de esfínteres, y puede extenderse hasta los 4 o 5 años. En este período, el interés por el pis, la caca y todo lo relacionado con el baño es completamente natural. El niño@ descubre su cuerpo, aprende a reconocer sus sensaciones y experimenta que puede retener y soltar, es decir, que puede ejercer cierto control. Esto no es una obsesión ni una conducta inadecuada, sino una señal de maduración y de construcción de autonomía.

Como adultos, lo más importante es acompañar este proceso con calma y respeto. Conviene hablar del tema con naturalidad, sin transmitir asco, vergüenza o enfado, y evitar convertir el control de esfínteres en una lucha de poder. Cada niñ@ tiene su propio ritmo y forzarlo suele generar tensión o retrocesos. Introducir el humor de forma sana también ayuda a desdramatizar y a crear un clima de confianza. Cuando el adulto acompaña con paciencia, coherencia y tranquilidad, el niño puede vivir esta etapa como un logro personal y no como una fuente de presión.

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