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Los puzzles no son solo un juego: ayudan a trabajar la paciencia, la concentración y la capacidad de resolver problemas. También enseñan a tolerar la frustración y a pensar con calma.
Es importante dar tiempo y no adelantarnos a resolverlo por ell@s. En el ensayo y error está el aprendizaje. Y cuando acompañamos sin invadir, también fortalecemos el apego: estamos presentes y confiamos en que pueden hacerlo. De esta manera los niñ@s desplieguen su capacidad de resolver problemas, organizar y sostener la concentración sin depender de una intervención constante. Debemos confiar en que pueden ayudarse entre ellos y encontrar soluciones por sí mismos.
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