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Las pinturas las trae Adrián, y al compartirlas con los demás crea un momento especial de cercanía y confianza. Ese gesto de compartir fortalece el vínculo.
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En esta etapa, entre los dos y tres años, los niños y niñas se encuentran en un momento clave de su desarrollo. A través del juego libre y la experimentación, comienzan a comprender relaciones como el equilibrio, la altura y la causa-efecto. Al apilar las banquetas y construir una torre, el niñ@ pone en práctica su coordinación motora, la planificación de acciones y la resolución de pequeños retos. Este tipo de juego favorece también la concentración, la autonomía y la confianza en sus propias capacidades, permitiéndole descubrir hasta dónde puede llegar por sí mismo.
El juego cambia al incorporar otros materiales, ahora está en una cárcel y su amiga Nora se incorpora a la actividad.
Sentirse seguro y acompañado favorece la exploración, la imaginación y el vínculo con los iguales. Desde una base de apego seguro, los niñ@s se atreven a crear, compartir y jugar juntos.

*Cuando un niño se tira, no quiere decir que se caiga.
*Cuando un niño choca, no quiere decir que empuja.
*Cuando un niño golpea, no quiere decir que lastime.
*Si un niño se mueve, no quiere decir que sea activo.
*Cuando un niño se muestra activo, no quiere decir que sea interactivo.
*Cuando un niño hace silencio, no quiere decir que se calle.
*Cuando un niño sueña, no está distraído.
*Cuando un niño se inmoviliza, no quiere decir que esté quieto.
*Cuando un niño está solo, no quiere decir que está aislado.
*Cuando un niño se esconde, pide una mirada suave.
*Cuando un niño consiente, no quiere decir que acuerde.
*Cuando un niño rie, no quiere decir que está contento.
*Cuando un niño se asombra, no quiere decir que está asustado.
*Cuando un niño pregunta, no quiere decir que no sepa.
*Cuando un niño transgrede, no quiere decir que se equivoca.
*Cuando un niño se equivoca, no es un acto de ignorancia.
*Cuando el tiempo concluye, no quiere decir que el niño termine.
*Y cuando un niño dice que no, quiere decir que dice que no.
El vínculo no es sólo emocional o cognitivo, es profundamente corporal y se construye en el juego y en la presencia del otro.